No hagas que tus usuarios quieran lanzar su teléfono por la ventana: Guía de supervivencia UX/UI

¡Hola a todos los amantes (y sufrientes) del mundo digital! Soy Renato Ivens, ese diseñador que se desvela pensando en cómo hacer que no odies cada segundo que pasas en una app o sitio web. Porque seamos sinceros, ¿quién no ha querido estrellar su dispositivo contra la pared después de tocar cinco veces un botón que parece clickable pero no hace absolutamente nada?

Cuando el diseño UX/UI va mal (muy mal)

Todos hemos sido víctimas de interfaces terroríficas:

  • Ese formulario interminable que te pide hasta el nombre de tu primera mascota... ¡y luego pierde todos tus datos al darle a "Enviar"!
  • El menú desplegable que desaparece mágicamente justo cuando vas a seleccionar una opción.
  • Esos botones tan pequeños que necesitarías los dedos de un hada para acertarles.
  • La página que carga tan lento que te da tiempo a prepararte un café, beberlo y lavar la taza antes de que aparezca el contenido.


Como diseñador UX/UI, mi misión es salvar al mundo (o al menos a tus usuarios) de estas experiencias traumáticas. Porque cada vez que alguien abandona una web por frustración, un diseñador pierde sus alas. O algo así.

UX/UI para humanos (no para robots ni superhéroes)

Vamos a hablar en cristiano: el diseño UX/UI no es rocket science, pero sí requiere entender que diseñamos para personas. Personas que:


  • Están distraídas (probablemente viendo TikTok mientras navegan tu sitio)

  • Tienen prisa (y tu web es solo una de las 35 pestañas abiertas)

  • No leen instrucciones (¿quién lo hace?, seamos sinceros)

  • Tienen dedos normales (no los precisos apéndices de un cirujano)

Mi enfoque es simple: crear interfaces que sean tan intuitivas que hasta tu abuela pueda usarlas mientras hace punto. Y si tu abuela no hace punto, pues... ya me entiendes.

Confesiones de un diseñador UX/UI

Admitámoslo, los diseñadores también tenemos nuestros pecados:

Pecado #1: Caer en la tentación de lo bonito sobre lo funcional. Sí, ese degradado con 50 tonos de violeta es precioso, pero si hace que el texto sea ilegible, estamos en problemas.

Pecado #2: El síndrome del "a mí me funciona". Solo porque tú sepas cómo navegar por tu laberinto digital no significa que el resto del mundo pueda hacerlo.

Pecado #3: Asumir que los usuarios leen. Spoiler: no lo hacen. Escanean, saltan, adivinan y, a veces, aciertan por pura suerte.

En mi trabajo, me esfuerzo por evitar estos pecados capitales. Mis diseños son como esos amigos que te facilitan la vida: están ahí cuando los necesitas, te ayudan sin pedirte nada a cambio y nunca, nunca te hacen sentir tonto.

Casos de éxito (o cómo evité que varias personas rompieran sus dispositivos)

Caso #1: La app que nadie podía usar

Llegó a mis manos una app con una tasa de abandono del 90%. Tras investigar, descubrí que los usuarios necesitaban un doctorado en física cuántica para entender cómo registrarse. Simplifiqué el proceso, añadí microtextos explicativos y ¡voilá! La tasa de abandono bajó al 15%. Resultado: usuarios felices y un cliente que me invitó a cervezas.

Caso #2: El e-commerce fantasma

Un sitio de compras online donde los productos desaparecían misteriosamente del carrito. No, no era un portal a otra dimensión, solo un problema de diseño de interacción. Rediseñé el flujo de compra, añadí feedbacks visuales y los abandonos de carrito se redujeron en un 40%. Bonus: las ventas subieron y mi cliente pudo por fin pagarse unas vacaciones.

Cómo trabajamos juntos (sin dramas ni lloros)

Si estás pensando en contratar mis servicios de UX/UI, debes saber que mi proceso es tan divertido como efectivo:


  1. Fase de descubrimiento: Donde te bombardeo con preguntas hasta que ambos entendemos qué estamos intentando lograr. Café incluido.
  2. Investigación de usuarios: Donde descubrimos que lo que pensabas que querían tus usuarios y lo que realmente quieren son dos universos paralelos.
  3. Wireframes y prototipos: La parte donde dibujamos cajas y flechas y fingimos que son interfaces. Más divertido de lo que suena, lo prometo.
  4. Diseño visual: Donde la magia sucede y esas cajas grises se convierten en algo que actually quieres usar.
  5. Pruebas con usuarios: El momento de la verdad donde vemos si hemos creado un Frankenstein o una obra maestra. Spoiler: generalmente es algo intermedio.
  6. Iteraciones: Porque nada es perfecto a la primera. Ni a la segunda. A veces ni a la quinta.

Por qué deberías contratarme (además de por mi increíble sentido del humor)


  • Creo interfaces que no hacen que tus usuarios quieran entrar en terapia.


  • Entiendo que un botón debe parecer un botón (revolucionario, lo sé).


  • Diseño pensando en personas reales, no en usuarios ideales que jamás existen.


  • Tengo una obsesión saludable por los detalles que hacen que una experiencia pase de "meh" a "wow".


  • Prometo no usar jerga técnica incomprensible en nuestras reuniones. A menos que me lo pidas específicamente.


La llamada a la acción (porque todo blog necesita una)

Si has llegado hasta aquí sin abandonar la página (¡felicidades!), probablemente estés considerando trabajar conmigo. Buena elección. Tu futuro yo te lo agradecerá cuando tus usuarios no estén enviándote emails pasivo-agresivos sobre lo difícil que es usar tu plataforma.

¿Listo para crear interfaces que la gente realmente disfrute usando? Contáctame para una consulta gratuita donde podemos hablar de tus necesidades, mis soluciones y, si hay tiempo, debatir sobre si poner la piña en la pizza debería ser considerado un crimen contra la humanidad.

hola@renatoivens.com


Recuerda: La vida es demasiado corta para malas experiencias de usuario. Hagamos que la tuya sea excepcional.


Renato Ivens

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Me encanta compartir conocimientos con cualquiera que tenga interés en la intersección entre diseño, producto y Star Wars. Si tu equipo/proyecto necesita un diseñador o si simplemente quieres saludar, no dudes en escribirme.

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